Para qué sirve
La proteína es el material con el que tu cuerpo repara y construye músculo después de entrenar. Necesitás una cantidad diaria, y esa cantidad viene de todo lo que comés: carne, huevo, lácteos, legumbres.
La proteína en polvo no es mágica ni distinta: es una forma cómoda y rápida de sumar entre veinte y treinta gramos cuando llegar con comida sola te resulta complicado.
¿Te hace falta a vos?
Depende de cómo estés comiendo, y esa es una respuesta que no se saca de una tabla en internet: habría que sumar todo lo que comés en el día y calcular las porciones, y ahí es donde la mayoría se pierde.
Es más rápido preguntarnos. Contanos cómo son tus comidas en un día normal y te decimos si te conviene o si estás bien sin ella. No tardamos y no te vamos a empujar a comprarla si no la necesitás.
Vas a ver nombres distintos
Concentrada, aislada, hidrolizada. Todas son whey —la proteína del suero de la leche— y la diferencia está en cuánto se filtraron. Para la mayoría de la gente, cualquiera cumple el mismo trabajo.
No te compliques eligiendo entre etiquetas. Decinos si la leche te cae pesada o si estás cuidando calorías, que son las dos cosas que de verdad cambian la recomendación, y te decimos cuál te conviene de lo que tengamos.
Cómo tomarla
Un scoop por toma, con agua si la querés liviana o con leche si la querés más cremosa y calórica.
No hace falta tomarla justo al terminar de entrenar. Esa urgencia de la ventana anabólica quedó desmentida: lo que importa es el total del día, no el minuto exacto.
Lo que no hace
No construye músculo por sí sola. Sin entrenamiento que estimule, la proteína extra no tiene para qué usarse.
Y no es obligatoria. Es de los productos que más se venden por costumbre y menos por necesidad real. Si comés suficiente proteína, ahorrátela.
Lo que tenemos
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Todos con precio a la vista y stock real. Si no sabés cuál te conviene, escribinos y te decimos.